
En un lugar desconocido, una niña llamada Luisa vivía en una pequeña y vieja casa junto a su familia. Era una familia con poco dinero y cada vez que se acercaba la navidad, Luisa se quedaba sin regalos. Año tras año, a la llegada de los Reyes, veía cómo los niños de su barrio, salían a la calle a jugar con sus juguetes nuevos y ella siempre se quedaba contemplándolos desde la ventana. En una navidad, teniendo Luisa 11 años, estaba mirando por su ventana cuando de repente oyó una voz que le decía:
-¿Vienes a jugar conmigo?
Ella se asustó, y vió como un niño que aparentaba su misma edad la había invitado a jugar con el. Un poco avergonzada y tartamudeando respondio:
- Vvaaa... vaale.
Sin pensárselo, Luisa salió de su casa para ir a jugar con su nuevo amigo. Ya fuera, él le preguntó:
- ¿Como te llamas?
- Luisa . - respondió ella. ¿Y tu? -preguntó
- Mario. - contestó él.
Empezaron a jugar como si ya se conocieran de hace tiempo y se lo pasaron estupendamente. No se habían dado cuenta cuando ya se hizo de noche, y entonces Mario le preguntó:
- ¿Y a tí que te han traído los Reyes?
- Eeeh, nada.-contestó ella.
- Y eso, ¿ por qué?.- le preguntó Mario.
A lo que ella le respondió:
-No lo sé, los Reyes nunca han llegado a mi casa, nunca me han traído regalos.
De repente, vieron en el cielo cómo pasaba una brillante y preciosa estrella fugaz.
-Pide un deseo.- le dijo Mario.
- Ya lo he echo.- le contestó Luisa sonriente.
Al cabo de unos meses, los padres de Luisa ya habían encontrado trabajo y ya habían podido comprar una casa más grande y más bonita. ¿Que creeis que pidió Luisa?.
Ella sólo había pedido paz en el mundo, salud y mucha felicidad.
FIN
Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada