Era un día gris, hacía un viento espantoso, tanto yo como mis compañeros de clase no nos podíamos concentrar.El profesor de inglés, Edward estaba explicando la gramática, cuando de repente, se apagaron las luces de la clase y también la de los pasillos. Todo estaba a oscuras, el profesor intentó suavizar el miedo que teníamos la mayoria. Empezaron a moverse los pupitres, el suelo crujía hasta que todos salimos al pasillo. Se oían gritos, eran unos gritos inusuales, los de la muerte. Estos hicieron que todos los alumnos del colegio les explotara el cerebro.
Hoy, pasado el tiempo, yo Carla, os cuento esta historia de echos reales desde mi tumba.