Al volver de noche a casa apliqué mi llave y, aunque me costó algún trabajo, logré abrir la puerta. Al entrar se apagó bruscamente la luz, pero pude ver que aquella casa no era la mía. Todo estaba oscuro, solo veía un rayo de luz que penetraba por la ventana. Esta se cerró violentamente y yo asustado, salí corriendo de aquella casa calle abajo. Mirase donde mirase solo veía la misma casa una y otra vez. Quería continuar corriendo pero me tuve que parar por el dolor que sentía en el pecho. Me tumbé para intentar recuperar el aire, cerré los ojos y ... Me desperté tumbado en una camilla de un hopital y fue entonces cuando los médicos me explicaron lo que me había sucedido. Había tenido una accidente con el coche o por lo menos eso fue lo que me dijeron, pero yo siempre supe que lo que me pasó ese día fue real.
Marta Obrador y Margalida Garí